FILOSOFIA DE ANAXIMANDRO
 
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FILOSOFIA DE ANAXIMANDRO

   
 

 
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Anaximandro de Mileto ( Jonia; c. 610 a. C.-c. 547 a. C.) fue un filósofo jonio. Discípulo y continuador de Tales,1 2 compañero y maestro de Anaxímenes;se le atribuye sólo un libro, que es sobre la naturaleza, pero su palabra llega a la actualidad mediante comentarios doxográficos de otros autores. Se le atribuye también un mapa terrestre, la medición de los solsticios y equinoccios por medio de un gnomon, trabajos para determinar la distancia y tamaño de las estrellas y la afirmación de que la Tierra es cilíndrica y ocupa el centro del Universo.
La respuesta dada por Anaximandro a la cuestión del arché puede considerarse un paso adelante respecto a Tales (del que Anaximandro probablemente fue discípulo). El arché es ahora lo ápeiron (de a: partícula privativa; y peras:, ‘límite, perímetro’), es decir, lo indeterminado, lo ilimitado, que es precisamente, según hemos dicho, el concepto de lo que vamos buscando. Lo que es principio de determinación de toda realidad ha de ser indeterminado, y precisamente ápeiron designa de manera abstracta esta cualidad. Lo ápeiron es eterno, siempre activo y semoviente. Esta sustancia, que Anaximandro concibe como algo material, es «lo divino» que da origen a todo. De Anaximandro se conserva este texto, que es el primero de la filosofía y el primer texto en prosa de la Historia:
El principio (arjé) de todas las cosas es lo indeterminado ápeiron. Ahora bien, allí mismo donde hay generación para las cosas, allí se produce también la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia, según el orden del tiempo.
Anaximandro
¿A qué se refiere esta «injusticia"? Puede tener dos sentidos. Primero, que toda existencia individual y todo devenir es una especie de usurpación contra el arché, en cuanto que nacer, individuarse, es separarse de la unidad primitiva (algo parecido se encuentra en las doctrinas budistas, que ven el mal en la individualidad). Y segundo, que los seres que se separan del arché están condenados a oponerse entre sí, a cometer injusticia unos con otros: el calor comete injusticia en verano y el frío en invierno. El devenir está animado por la unilateralidad de cada parte, expresada ante las otras como una oposición (Esta idea se volverá a ver más tarde en Heráclito). En Anaximandro se encuentra ya una cosmología que describe la formación del cosmos por un proceso de rotación que separa lo caliente de lo frío. El fuego ocupa la periferia del mundo y puede contemplarse por esos orificios que llamamos estrellas. La tierra, fría y húmeda, ocupa el centro. Los primeros animales surgieron del agua o del limo calentado por el sol; del agua pasaron a la tierra. Los hombres descienden de los peces, idea que es una anticipación de la teoría moderna de la evolución.
Tomado de : http://es.wikipedia.org/wiki/Anaximandro#Generaci.C3.B3n_de_las_especies

Qué es lo que quiso expresar Anaximandro con lo apeiron?


Para responder a esta pregunta no tenemos más remedio que comparar las citas de los autores, señalados anteriormente, con lo que nos dice Aristóteles.
Aristóteles unicamente menciona a Anaximandro, por su nombre, 4 veces aunque es muy posible que se refiera a él, sin citarlo, en otros muchos pasajes. Aristóteles estaba convencido que lo apeiron era sinónimo de lo espacialmente infinito, pero le atribuye tambien la cualidad de ser algo indefinido, es decir, algo que no sería agua ni ninguno de los elementos conocidos, sino alguna otra naturaleza infinita de la que procedían todos los cielos.
No podemos saber con seguridad si Anaximandro concebía lo apeiron como lo espacialmente infinito, en el sentido de representar una extensión continua y una continua divisibilidad (esta idea parece ser obra de Meliso y Zenón). Más bien parece que, lo que Anaximandro quería significar con lo apeiron, era algo que no tenia término, algo sin límite y sin definición, en el sentido en que hablaba Jenófanes, al señalar que la tierra se extendía hacia abajo to apeiron (indefinidamente), más allá de lo que podría abarcar la imaginación de los hombres. Por lo tanto, parece que Anaximandro supuso que la materia originaria (apeiron), por un lado, tenía una extensión espacial indefinida, aunque, tal vez, expresaba su idea diciendo que esta materia tambien circundaba todas las cosas; y, por otra, esa materia era algo indefinido en el sentido de que no se parecía a ninguna clase de materia del mundo ya formado, como podía ser cualquiera de los elementos (tierra, agua, aire y fuego). En consecuencia, lo apeiron podría definirse como:
LO INDEFINIDO, ES DECIR, COMO AQUELLO QUE NO ES DEFINIBLE CON UN NOMBRE DETERMINADO Y QUE, AL MISMO TIEMPO, POSEE UNA EXTENSIÓN ILIMITADA.
En los textos, Aristóteles, nos transmite tambien la idea de que Anaximandro concebía lo apeiron como una substancia intermediaria. En de generatione et corruptione, Aristóteles, enumera diversas teorías monistas de los fhisicoi y habla, a veces, de una substancia intermedia a los elementos, es decir, de algo que concibe como elemento intermedio entre fuego y aire o entre aire y agua. Aunque no cita directamente a Anaximandro si utiliza el término apeiron para identificarlo con esa substancia intermedia. Hoy suele aceptarse que, al decir todo esto, Aristóteles se estaba refiriendo a Anaximandro.
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¿Por qué Anaximandro eligió lo apeiron como substancia primaria específica?
Una de las cuestiones que llaman la atención, en relación con lo apeiron, es el explicar y comprender las razones que llevaron a Anaximandro a elegir como principio originario, no a uno de los elementos, sino un concepto tan abstracto como lo apeiron. Si acudimos Aristóteles podemos encontrar dos posibles explicaciones a este hecho:
1. Por un lado, Aristóteles, afirma que si Anaximandro situara como principio originario (arjé) uno de los cuatro elementos, entonces ese elemento (causa originaria e infinita) tendería, por su propia naturaleza, a eliminar y a destruir a su contrario. Por ejemplo, si el principio material originario fuera el fuego, entonces parece ilógico suponer que de él pudiera surgir un elemento contrario, como, por ejemplo, el agua ya que la observación común nos muestra que ambos tienden a destruirse.
Pues bien, dado que ninguno de los elementos (tierra, agua, aire y fuego) puede ser el origen de sus contrarios, lo logico sería suponer que el principio originario, de donde procede todo, debe ser una substancia distinta a cualquiera de esos elementos. A ese principio, diferente y distinto de los elementos, lo denominó Anaximandro como lo apeiron. En este contexto, por tanto, lo apeiron, sería sinónimo de algo indefinido.
2. Por otro lado, Aristóteles, afirma que Anaximandro pensaba que unicamente una materia primaria infinita garantizaría que no se acabara el mundo por falta de tal material. En este contexto, lo apeiron es sinónimo de algo infinito.

LOS MUNDOS INNUMERABLES DE ANAXIMANDRO
Según determinados textos, Anaximandro consideraba que todos lo cielos y los mundos, dentro de ellos, procedían de lo indefinido, añadiendo que, puesto que procedían de lo indefinido, a él retornarían siempre necesariamente por que se pagaban mutua pena y retribución por sus injusticias. Por la versión de Plutarco se deduce que, al emplear la expresión todos lo cielos y los mundos dentro de ellos, Anaximandro, parecía estar hablando de mundos innumerables (apiroi kosmoi).
Se ha discutido mucho si dichos mundos eran sucesivos en el tiempo (de tal modo que cuando uno llega a su fín será sucedido indefinidamente por otros) o si tales mundos eran coexistentes. Zeller defendió la primera interpretación, mientras que Burnet defendía la segunda. Por su parte, Cornford, se dedicó a demostrar las incoherencias que cometía Burnet logrando, con ello, que la interpretación de Zeller gozara del favor general . Según Cornford nada hay en la manifestación de la naturaleza de Anaximandro que sugiera la interpretación de mundos innumerables y que, al mismo, coexisten.
Ahora bien, aún rechazando la coexistencia de mundos innumerables:
¿es plausible la admisión de mundos sucesivos en Anaximandro?
La opinión general es que Anaximandro creyó en una sucesión de mundos innumerables, los cuales serían un producto de lo indefinido y en el que acabarían por convertirse al perecer para iniciar de nuevo un proceso cíclico de nacimiento y destrucción. El problema que presenta esta opinión es que las manifestaciones observadas en la naturaleza no parecen sugerir la idea de mundos sucesivos distintos. Esto es lo que hace suponer a muchos que no existe ninguna razón de peso que nos lleve a suponer que Anaximandro decía que el mundo seria destruido y reemplazado por otro. Tampoco existe ningún tipo de mito o de tradición anterior que afirmara esto, y, aunque es cierto que los milesios consideraban el mundo como una especie de organismo viviente, esta vida era sinónimo de la vida inmortal de los dioses que nacen pero viven para siempre y no perecen.
¿A qué se debe la atribución, a Anaximandro, de estas ideas sobre mundos que se suceden en el tieempo?
Según Kirk-Raven tales ideas estarían influenciadas por teorías atomistas las cuales, es indudable que defendían la existencia de mundos innumerables que nacían y perecían a través de un espacio infinito.
En este contexto, Aristóteles, cuando afirma, que si lo que está fuera de los cielos es infinito, entonces los cuerpos deberían ser infinitos y si éstos lo son, entonces los mundos tambien serían infinitos, está pensando, no en Anaximandro, sino en los atomistas. Pues bien, es muy posible que, a partir de esta interpretación, otros autores - como Teofrastro- dedujeran que como Anaximandro habría sido el primero en postular la existencia de una realidad infinita, debió postular tambien - siguiendo el razonamiento de Aristóteles - la existencia de mundos infinitos que se comportarían como los de los atomistas, es decir, que nacerían y perecerían continuamente.
Además, nos encontramos con que las fuentes doxográficas sugieren tambien todo esto. Por ejemplo, Aecio, en algunos de sus textos, atribuye la creencia de mundos innumerables a los atomistas; mientras que en otros se los atribuye a Anaximandro, Anaxímenes, y, al mismo, Jenófanes. Lo mismo sucede con Simplicio. En el contexto de toda esta confusión, es curioso notar como San Agustín confunde a Anaximandro con los atomistas.
¿Cómo interpretar la afirmación, atribuida a Anaximandro, de que los mundos nacen de lo indefinido y en ello se convierten al perecer pagando mutua pena y retribución por su injusticia?
¿Podemos realmente creer que lo indefinido (algo divino) cometiera injusticia contra aquello que produce y que, por ello, tuviera que retribuirles?
Es dificil aceptar que Anaximandro estuviera acusando a lo apeiron de injusticia.
¿Quien comete entonces injusticia y a quien hay que retribuir?
Al hablar de la injusticia parece que Anaximandro estaba pensando en los elementos opuestos que componían ya el mundo diferenciado. Estos surgirían a partir de lo indefinido pero no serían identificables con él. Pues bien, es evidente que dentro de la naturaleza estos elementos son contrarios entre sí y buscan prevalecer unos sobre otros. Por ejemplo el calor se impone y prevalece sobre el frío en el verano. Según Anaximandro, tal imposición implicaría una forma de injusticia. En este contexto, el elemento dominador debería pagar, según una ley necesaria de la naturaleza, derivada de lo apeiron, una retribución por su injusticia que se produciría, en el caso que estamos analizando, al llegar el invierno, en donde sería el frío quien acabaría por imponerse al calor. Este proceso cíclico implicaría que los elementos que en un momento dominan (son injustos) pasan a ser dominados (pagan retribución por tal injusticia). Más adelante, en la cosmogonía de Anaximandro, volveremos a tratrar esta cuestion.
COSMOGONÍA DE ANAXIMANDRO
Según Anaximandro lo indefinido estaba caracterizado por un movimiento eterno que era el causante de mundos innumerables. En este sentido los cambios presentes en el universo estaban vinculados a una realidad eterna (divina) aunque no hay pruebas de que Anaximandro identificara a lo apeiron con un ser consciente. Ahora bien, lo apeiron, para Anaximandro, era una realidad eterna, divina, inmortal e incesante, que tenía el poder de mover lo que quería y a donde quería.
Pero, además de lo apeiron, existen alusiones a lo que parece que Anaximandro denominaba como vórtice. En este sentido, a partir de los textos de Aristóteles, parece posible deducir que en la cosmogonía de Anaximandro lo primero que se separó de lo indefinido fué un vórtice o remolino. Esto permitiría explicar mejor como era posible que de lo que es indefinido puedan surgir elementos diferenciados, definidos y opuestos. Pues bien para explicar tal separación, Aristóteles, señala que los opuestos se separarían desde dentro (ekkprineszai) mientras que,
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. EN RESUMEN: Existe algo que se aisla dentro de lo indefinido (vórtice) que produce llama y aire humedo; en el centro surge por condensación la tierra mientras que la llama se ciñe estrechamente en torno al aire. A continuación el globo de llama estalla, se rompe en círculos y se forman los cuerpos celestes.

COSMOLOGIA
Estructura del mundo
La concepción cosmológica de Anaximandro se podría resumir del modo siguiente:
1. La tierra tiene forma cilíndrica y los hombres viven sobre su superficie superior. Su anchura es 3 veces mayor que su espesor. La explicación (aunque equivocada) de porque la tierra es estable y se encuentra en reposo, significa un avance radical sobre Tales de Mileto y el pensamiento mítico anterior. Mientras que para Tales la tierra flotaba sobre el agua y para el pensamiento mítico hundía sus raices en el inframundo, para Anaximandro, la tierra estária en reposo por encontrarse en el centro absoluto del universo, lo que permitiría que pudiera flotar (en reposo) en el espacio sin necesidad de ningún apoyo (de ahí el avance) en el que sustentarse.
2. En relación con los cuerpos celestes, Anaximandro, pensaba que el sol y la luna eran circulares y que estaban formados por anillos sólidos separados como las pinas de los carros. Dichos anillos se componían de fuego rodeado de aire y de la única apertura de cada uno de ellos emergía fuego como el aire de la boquilla de un fuelle. Los eclipses y las fases de la luna se debían al cierre total o parcial de la apertura, no aduciendo razón alguna para explicar tal cierre. La abertura del sol era del mismo tamaño que la superficie de la tierra; sin embargo, el diametro de su círculo era 27 veces mayor y el de la luna 19 veces mayor al diámetro de la tierra. Tambien son curiosas sus ideas sobre los fenómenos meteorológicos.
3. Aristóteles nos transmite la idea de que Anaximandro (lo mismo que los atomistas) pensaba que tanto el mar como la tierra se estaban secando y que el mundo iba a perecer. Lo que sucede es que esta afirmación, de que el mar se iba a secar para siempre, entra de lleno en contradicción con un principio esencial del pensamiento de Anaximandro, es decir, aquel que establecía que todas las cosas iban a ser castigadas por su injusticia. No hay que olvidar que, en este caso, la tierra al rebasar sus límites, acabaría por secar al mar y ello sucedería sin pagar retribución alguna, algo que no sucedía, por ejemplo, con las estaciones en las que, aunque, durante un tiempo, predomina el calor, despues de un tiempo prefijado por necesidad, lo hará el frío, y viceversa. Además, aunque solo se menciona al mar, es razonable concluir que la desecación del mar, implicaría la desaparición de la lluvia y ello conduciría, más tarde o más temprano, a la desecación de toda la tierra, y, consiguientemente a su desaparición. Muchos afirman que la desecación de la tierra sería el preludio de su reabsorción en lo indefinido en la cosmogonía cíclica de Anaximandro. Esto, sin embargo, no parece muy lógico ya que si la sequedad destruyera la tierra, este hecho cualificaría a lo indefinido como seco e igneo contradiciendo su propia naturaleza.
4. La concepción de Anaximandro podría tener sentido si se sostiene que la disminución del mar es solamente una parte de un proceso cíclico en donde, despues de que el mar se seca comenzaría un gran invierno de tal modo que en extremos de la tierra comenzarían un nuevo proceso de humidificación que conduciria, en un primer momento, a la aparición del cieno. Es curioso que Jenófanes (otro jonio) postula ciclos de desecación de la tierra y su retorno a la humedad, a partir, del cieno. Parece que Jenófanes quedó impresionado por la existencia de fósiles de vegetales y de animales incrustados en rocas lejanas al mar. De aquí dedujo que la tierra habría sido alguna vez barro, pero no argumentó que el mar se fuera a secar más aún, sino que todo retornaría al limo; los hombres desaparecerían, pero el ciclo continuaría: se secaría la tierra firme y los hombres volverían a ser producidos de nuevo. Más adelante, veremos que, para Anaximandro, los hombres nacieron del limo. Es posible que Jenófanes explicara (aunque modificado) el pensamiento de Anaximandro.

Tomado de : http://www.paginasobrefilosofia.com/html/bachi2/presocraticos/apuntes%20presocraticos/Milesios/anaximan.html



   
   
 
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